INICIO > Exposiciones > "StFdG" Sant Feliu de Guíxols, 2013

Luis Grané, concierto del 12 de octubre de 2013

Cuadrado rojo,2012 óleo sobre tela 150 x 315 cm

Menina B/N, 2010 acrílico y carboncillo s/ tela 135 x 135 cm

Menina fondo rojo, 2011 óleo s/ madera 12 x 30 cm

Menina, 2012 acero cortén 55 x 47 x 23,5 cm / Menina, 2008, madera reciclada 55 x 47 x 23,5 cm

Menina, 2011 óleo s/ tela 130 x 200 cm

Fotos de Maria Alzamora

Menina, 2013 óleo, acrílico y pastel s/ tela 150 x 150 cm

Menina, 2010, óleo, acrílico s/ papel 102 x 72 cm

Cuando Fran Campo y Felipe Ortega me propusieron hacer una exposición en una antigua fábrica de corcho rehabilitada de Sant Feliu de Guixols, me dijeron que era un club privado -no abierto al público- y de que lo que se trataba era no sólo de exponer la obra escogida para la ocasión, sino también de provocar relaciones interdisciplinarias alrededor de la exposición. El objetivo que perseguían era crear diálogos de artistas plásticos con escritores, poetas, músicos, gastrónomos, coleccionistas y aficionados en general.

Para mi exposición hablamos de la posibilidad de hacer un concierto de piano de Luis Grané y una mesa redonda con gente del mundo de la cultura para hablar sobre Arte Contemporáneo, escrito con mayúsculas, para alimentar la confusión. En el primer caso se trataba de organizar un encuentro entre la música y las artes plásticas, con el hilo conductor de la música de Isaac Albéniz, un compositor que Luis interpreta con maestría y con el que me unen lazos familiares.

En este contexto pensé también en aprovechar el montaje de las pinturas y las esculturas para formular una serie de preguntas que siempre me han interesado.

- Un diálogo con el espacio. Hice dos exposiciones en la Galería María José Castellví con este título. En la segunda colgué los cuadros bastante bajos y puse unos muñecos/esculturas de madera como espectadores; cambié la escala del espacio expositivo de manera que los visitantes de la exposición se sentían de alguna manera gigantes en un espacio que no estaba hecho a su medida.

- Sobre el tamaño. O cómo obras de pequeño formato pueden ser conceptualmente inmensas y, en cambio, otras de gran tamaño son, en realidad, pequeñas. Un ejemplo clásico del primer grupo sería Vermeer y, en el segundo, se me ocurren multitud de obras contemporáneas, muchas de ellas colgadas en prestigiosos museos. Pensé en colgar una Menina de 135x135 cm que es, en realidad, un dibujo grande en blanco y negro y, al lado, una de pequeño formato, de 12x30 cm, que pictóricamente me parece superior, tiene mejor textura. Una cosa no va en detrimento de la otra, ambas pueden ser buenas, aunque el juicio de valor varíe, en muchas ocasiones a favor del más pequeño.

- Sobre el valor. Se trata de dos esculturas, formalmente idénticas, una de madera reciclada y la otra de acero cortén. La primera realizada en la carpintería de Miquel Dalí y Francesc Turón, en Cervià de Ter, y la segunda en el taller de Pere Casanovas, en Mataró.

Hay una diferencia de precio notable, porque el coste de realización no tiene nada que ver; sin embargo no es mejor una que otra.

Creo que era Machado el que decía que “sólo los necios confunden precio y valor”.

- Sobre la Menina. ¿Realidad o ficción? Hace años que explico que yo no pinto Meninas, no en la acepción corriente, que no es otra que la figura femenina derivada de la iconografía velazqueña. Empecé ahí, en Las Meninas, un cuadro extraordinario, pero al cabo de un cierto tiempo abandoné su influencia (Picasso tardó 58 cuadros en hacerlo) y me centré en la mujer ataviada con el miriñaque, este singular vestido que convierte a la figura humana, naturalmente alargada, vertical, en cuadrada. Éste es mi tema: una mujer-tierra, cúbica, muy potente.

Por cierto, Velázquez nunca pintó nunca Meninas.

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