Un recorrido en 20 imágenes

Las crisis creativas no son buenas ni malas. Son. Tienen que ser. El punto álgido es cuando llegas a la conclusión de que los artistas buenos tienen solo diez o doce obras realmente buenas a lo largo de toda su trayectoria – en el mejor de los casos – y el resto de su producción, a veces muy numerosa, vive a expensas de ellas. Sin estas referencias, ellos no serían lo que son. 
La obra de Picasso no sería la misma sin el Guernica y el Retrato de Gertrude Stein, la de De Kooning no tendría el mismo valor sin cuatro o cinco de sus Mujeres, siempre las mismas, y Miró le debe mucho a las Constelaciones y a La masía. El problema, para el artista que vaga por su estudio con los hombros caídos y la mirada perdida, temiendo empezar otra obra y descubrir que es la misma de ayer, enmascarada, es cuando sospecha que ya las ha realizado.

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