Meninas

Que la Menina engancha es una realidad (¡que se lo pregunten a Picasso!). Yo simplemente me he dejado llevar por su estela. Me he mantenido en ella mucho más tiempo de lo normal porque me alejé de la fuente: Las Meninas, de Velázquez. Como todos empecé ahí, en este espacio con “el aire de más calidad del mundo”, como decía Dalí. Al cabo de un cierto tiempo (Picasso tardó 58 cuadros) acepté la velada invitación del personaje de la puerta entreabierta del fondo del cuadro y salí al exterior. Allí me di cuenta, mirando a mi alrededor, que el miriñaque era la moda de la época, la mayor parte de las mujeres de la corte con las que me crucé lo usaban. Descubrí una silueta femenina cuadrada, cuando lo normal al dibujar una figura antropomórfica es coger un formato alargado, vertical. Con este material transformé la figura y en este patio trasero del cuadro de Velázquez creé mi propia versión del personaje.

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