La escalera del conocimiento de Ramon Llull tiene ocho peldaños, cada uno con un valor filosófico concreto. Simboliza un camino de perfección, con ocho fases ordenadas, clasificadas, jerarquizadas en orden ascendente. Una vez completadas (“entendidas”) con éxito, deberían llevarnos al conocimiento de Dios. Personalmente no aspiro a encontrarme a Dios en un rincón del estudio, tampoco busco comprender la perfecta belleza de una fórmula matemática espacial en cada uno de los peldaños de la escalera, aunque supongo que no renunciaría a nada de esto, lo que yo persigo es crear una escultura. Bella.

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